Antigua Cárcel de Carabanchel, Madrid.El deseo de un mundo sin barrotes no debería ser utópico, pero desgraciadamente, parece que sí lo es el conseguirlo. La desilusión o la falta de una lucha continuada, además de la fuerte oposición y juego sucio de los poderosos, hacen que el discurso de los justos y las acciones poco amigas del sistema establecido queden relegadas a la criminalización y poco más tarde, a dar con sus huesos en las cárceles de los diferentes estados.